De la pastelería familiar al liderazgo en la confitería

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Onésimo Migueláñez

Onésimo Migueláñez

Fundada en 1983 por Onésimo Migueláñez, la empresa Migueláñez nació como distribuidora de artículos de confitería para Madrid y alrededores. Pronto la calidad y variedad de su oferta y el excelente servicio a los clientes, llevaron a la empresa a expandirse por todo el territorio nacional y a convertirse en líder en la distribución de artículos de confitería y dulces.

Actualmente, Migueláñez cuenta con una plantilla estable de 400 personas, entre puestos directos e indirectos. Se trata de un personal joven (la media no supera los 32 años) que aporta entusiasmo, creatividad, flexibilidad y dinamismo.

Migueláñez cuenta con 21 delegaciones repartidas entre España y Portugal.

Los 3 pilares sobre los que se asienta el negocio de Migueláñez son: marca, distribución y calidad.

Trayectoria de la empresa desde su fundación

Mario Migueláñez

Mario Migueláñez

Onésimo Migueláñez de Miguel (Lastras del Pozo, Segovia), fundador de Migueláñez, ejerció su primer oficio con tan sólo siete años “amasando pan con los pies porque sus manos eran muy pequeñas para hacerlo”; más tarde compatibilizó su asistencia a la escuela con un trabajo como repartidor de pan por los pueblos de los alrededores.

Los años pasaron, Onésimo creció y cuando le llegó la oportunidad se presentó como voluntario a la “mili”, decisión que le acercó a Madrid, donde buscaría un empleo que le abriera nuevas posibilidades. Comenzó entonces a trabajar para una empresa como vendedor de caramelos. Allí aprendió el oficio de comercial con gran interés y dedicación. Tal era su destreza comercial y la admiración que causó en su entorno laboral que durante los cinco años que permaneció en ella se hizo con todos los premios al mejor vendedor. Era el momento de dar un paso adelante en su vida profesional.

Con el dinero que tenía ahorrado y una pequeña ayuda económica de sus padres se estableció por su cuenta, compró una furgoneta y un piso que hizo las veces de almacén y vivienda. Desde ese momento Onésimo ha dedicado su vida a la distribución y venta de caramelos y artículos de confitería.

En esta época conoció a Soledad, hoy su mujer, que regentaba una tienda de ultramarinos en San Cristóbal de los Ángeles. Ambos decidieron unirse y dividir el negocio entre el local de Soledad, que se convierte en pastelería y la distribución de caramelos que Onésimo no sólo no abandona, sino que amplía a todo el territorio nacional.

La empresa continuó creciendo gracias a un trabajo intenso que ocupaba todos los días de la semana. En 1983 nace Migueláñez S.A. gracias a un acuerdo en firme para la distribución de caramelos con una empresa catalana. En ese mismo momento, en pleno centro de la capital, Onésimo montó el primer “Cash&Carry” de productos de confitería en España. El crecimiento de Migueláñez S. A. es espectacular y la empresa llega a emplear a 325 personas en 14 delegaciones.

Al principio de la década de los 90 Migueláñez atravesó duros momentos, coincidiendo con la crisis económica que afectaba a todo el país por entonces. Lamentablemente, la compañía no se encontraba en condiciones de responder a esta crisis que merma sus recursos hasta quedar 48 trabajadores y cerrar casi todas las delegaciones. Sin una sola reclamación laboral, hipotecando propiedades e invirtiendo todos sus bienes, Migueláñez salió adelante, gracias también a la fidelidad de algunos empleados, amigos y, sobre todo, de la familia.

Mario Migueláñez, primogénito de la familia, se situó al frente de la compañía junto a su padre en 1994 y lideró la dirección de la misma hasta su fallecimiento el pasado 30 de agosto de 2016. Con un brillante currículum académico en Ciencias Empresariales, Recursos Humanos y Marketing, Mario introdujo nueva savia en la empresa, en la que también Noelia, la segunda hija del matrimonio, y Soledad siguen colaborando a diario.

Actualmente, el resto de la familia Migueláñez continúa trabajando en la empresa en diferentes responsabilidades. ¿Cuáles son las expectativas de Migueláñez? “Sólo tenemos la sana ambición de continuar lanzando productos de calidad, innovadores, para todos los públicos en nuestros 30.000 puntos de venta nacionales y, poco a poco, empezar a expandirnos internacionalmente, pero sin prisas, porque lo importante es garantizar la excelencia en la calidad.”